NO ENCUENTRO LOS ACENTOS EN LA MAQUINA!
Hay decisiones difíciles en la vida. A los 52 años pesaba 117 kilos, estaba diabética, con colesterol alto, había terminado una nueva carrera en la universidad que no podía ejercer por motivos de salud y una familia preciosa con la que no podía compartir gran parte de los paseos y vida en contacto con la naturaleza que tanto nos gusta. Ya sabia que no tenia otra opción que la banda gástrica. La pregunta era donde hacérmela. Como australiana confío en la capacidad de los médicos del país donde vivo. No obstante, al comentar e investigar con mis amigos peruanos, la decisión de poner mi salud en manos del doctor Oscar Salinas no fue difícil. Me puse en contacto vía email y desde ya establecí una relación positiva con la Clínica Avendaño. Una vez superados los problemas logísticos, cruce el mundo. Me senté al lado de la ventana para poder enchufar mi maquina de sleep apnea. No tengo que explicar lo difícil que fue salir de mi esquina para ir al baño.
Llegue a Lima el 8 de mayo. El 9 en la mañana fue mi primera cita. Llegue a la clínica y me sentí bien. Un ambiente amable, personal sonriente, agradable. Estaba muy cansada y cuando el doctor Salinas me pregunto por que me hicieron cesárea, conteste muy segura "porque tuve una hija!" a lo que contesto "no pues!" (vergüenza total, el no se ha olvidado). Fueron como dos horas explicándome al detalle la operación y comentando muchas cosas, anécdotas, iniciando el "bond" medico/paciente que fue esencial para sentirme totalmente segura de que el esfuerzo de dejar mi casa por tanto tiempo era totalmente justificado. Yo estaba feliz.
Pase las dos semanas de dieta por mi hígado graso. Difíciles, pero con mucho apoyo de mi hermana que salida de su estudio solo para cocinarme y que yo no cayera en la vil tentación de la comida peruana que tanto había extrañado en el extranjero.
Pruebas, riesgo quirúrgico, mas dieta... Operación.
Que sentí? NADA, aparte del alivio de haber salido bien, no tuve ni una sola molestia. No hubo dolor, fastidio, mareos, No tuve que reposar. Mi entorno me preguntaba si realmente me habían operado. La etapa de las miles de pastillas fue fastidiosa, pero no puedo hacer otra cosa que agradecer al Dr Salinas y a su equipo por la experiencia global. Me sentí y me sigo sintiendo en casa. Y mi salud que esta tan bien solo puede mejorar mientras continúe la bajada de peso. Mi eterna gratitud a todos. No solo voy a existir, sino volveré a vivir al máximo. Los quiero. Milagros Cornejo
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